La teoría de los cinco elementos

Miércoles, 3 Mayo, 2017 - 19:14

La teoría de los cinco elementos, cinco transformaciones o cinco fases, como se la conoce, es en realidad una descripción de cómo se transforma la energía o se transforman los fenómenos en el universo y, por lo tanto, en la naturaleza.

Está basada en la observación de la naturaleza desde hace milenios por tradiciones como la tibetana, la medicina tradicional china, japonesa o india, entre otras, y es el fundamento de diversas tradiciones y medicinas, como la acupuntura en  la medicina tradicional china, la dietoterapia y en general todas las medicinas orientales para poder explicar mejor el funcionamiento de los órganos y del sistema energético humano en relación con la naturaleza y el cosmos que la envuelve.

Así, sabemos que todo fenómeno pulsa. Los antiguos dividieron esa pulsación, esa contracción o expansión, en cinco fases, en cinco etapas que, de forma pedagógica titularon como fuego, tierra, metal, agua y madera. Los nombres, que a nosotros al principio nos pueden confundir, podrían haber sido otros cualesquiera –fase 1, fase 2, etc. – pero los antiguos los pusieron acorde con su observación de la naturaleza y para que fueran fáciles de recordar por cualquiera.

  • Fuego define la fase de máxima expansión de la energía;
  • Tierra es la siguiente fase, en la que la energía se recoge;
  • Metal es una fase en la que la energía se contrae y se condensa más;
  • En agua la energía se vuelve a fluidificar;
  • En madera vuelve a ascender y a expandirse hasta su máxima expresión que es, de nuevo, fuego.

Todas estas fases tienen relaciones lógicas con las otras, relaciones de afinidad o de oposición. Así, si analizamos las cinco fases en el fenómeno acuoso, en la fase fuego está en las nubes, en la fase tierra el agua cae de las nubes y llueve, en metal se congela en los glaciares, en la fase agua se derrite y circula de forma líquida en los ríos y mares y en la fase madera se vuelve a evaporar de forma ascendente, y vuelve a empezar de nuevo.

Una agua que sube, que asciende en fase madera, es opuesta a una agua que desciende en fase tierra y así las distintas relaciones de oposición o creación entre los distintos elementos.  Esta clasificación es aplicable a la energía de los órganos, a los cereales, a las fases de la luna, a las fases del sol –es decir, las estaciones– a los colores, en fin, a cualquier fenómeno existente. Y la resonancia entre fases, entre distintos fenómenos, es interesante desde un punto de vista terapéutico, por  ejemplo, y de comprensión de cómo funciona la naturaleza de los fenómenos que nos rodean, es decir, del cosmos en el que vivimos, ya que la misma fase en distintos fenómenos tienen afinidades parecidas, y se relacionan con las otras fases de forma similar.  De esta manera podemos entender y/o predecir la conducta de fenómenos con los que no estamos familiarizados y utilizarlo.

Mediante el estudio de estas fases en distintos fenómenos de nuestro interés se puede llegar a conclusiones y comprensiones muy útiles.

En conclusión, dado que la teoría de los cinco elementos lleva observándose y comprobándose durante más de tres mil años, podemos decir que es científica. Sin embargo el estudio en profundidad de la misma está fuera de las posibilidades de Facebook o de este blog, aunque  la empleamos para presentar algunos esbozos que pueden ser útiles, ya que su comprensión resulta muy intuitiva.